20100716

Detras del reflejo


El reflejo (Oscar Wilde)
Cuando murió Narciso las flores de los campos quedaron desoladas y solicitaron al río gotas de agua para llorarlo.
-¡Oh!-les respondió el río- aun cuando todas mis gotas de agua se
convirtieran en lágrimas, no tendría suficientes para llorar yo mismo a Narciso: yo lo amaba.
-¡Oh! -prosiguieron las flores de los campos- ¿cómo no ibas a amar a Narciso? Era hermoso.
-¿Era hermoso? -preguntó el río.
-¿Y quién mejor que tú para saberlo? -dijeron las flores-. Todos los días se inclinaba sobre tu ribazo, contemplaba en tus aguas su belleza...
-Si yo lo amaba -respondió el río- es porque, cuando se inclinaba sobre mí, veía yo en sus ojos el reflejo de mis aguas.


Leí hace poco este texto y me llamo un poco la atención la lectura final que hice sobre él. Sin bien podría decirse que el río solo amaba a Narciso por que este le brindaba su reflejo, y podríamos decir que esto es un acto Narcisista. A mi me surgió algo si bien no diferente pero si con un diferente enfoque de la cuestión.
Primero en cierta forma quiero dejar en claro algunas pautas:
No esta mal ser egoísta, amar a alguien es un acto de egoísmo puro, uno no ama a la otra persona desinteresadamente sino que ama porque ese amor significa algo para si mismo. Por eso es posible amar aun no siendo correspondido, ya que lo principal no es la otra persona, el objeto de nuestro amor, sino lo que ese amor engendra en nosotros mismos.
La vanidad no es un pecado, ni capital ni ocho cuartos. La vanidad es la medida en que nos amamos, y no hablo solo de la parte material y física como en el caso de Narciso, sino en todo aspecto. Ser amado es un poco un acto de vanidad hacia uno mismo. Esa hermosa sensación de sentirnos amado, de saber que hay personas que tienen excelente opinión sobre nosotros, o el mero asunto de no ser tratado con indiferencia, implican a la vanidad.
Claro que todos los extremos son perjudiciales...
Volviendo a Narciso, las flores y el río... Desde mi lectura el río amaba a Narciso precisamente porque en el veía su reflejo, y no solamente porque el río amara su reflejo sino porque el verse reflejado en otra persona hace que uno ame a esa persona, porque es una forma de ver que ese ser que amamos también nos ama ya que dentro suyo habita una replica nuestra. Encontrar en otra persona un espejo donde reflejarnos, no solo es un acto de vanidad, sino una forma de sentirse comprendido, sentirse acompañado en alguna manera.
Escribí hace un tiempo unos versos sobre el reflejo, que describen lo que sentí al encontrar un ser espejo, y al leer este texto de Wilde me sentí un poco como el río. Porque en cierta forma, si bien amo a la hermosa persona que me reflejó, no lo hacia por su belleza tanto interna como externa, es decir no la hubiera amado jamas si no hubiera hallado ese nexo particular, si no hubiera hallado ese espejo, creo que no podría amar a alguien que por más hermosa persona que sea, no generara algo en mi. Llamenme egoísta, vanidoso y Narciso, pero la verdad es que para mi el amor solo se sustenta en la interacción de dos personas, por tanto debe uno ver su reflejo en los ojos, la ventana del alma, de la otra persona y viceversa.

Quien me ha robado el mes de Abril?

Tal vez quieras escuchar algo que te alimente tu ego,
sabemos los dos que eso te enciende el fuego.
Quizás estés por aquí buscando una lágrima tardía,
una rima nefasta que te arrastre hasta mi vida.

O todo lo contrario, quizás bebas olvido
y tu lumbrera arda lejos de mi cenicero.
tus gritos caigan en tejados ajenos
sin importar en que manos duerman mi versos.

Han pasado muchos años aunque apenas es invierno,
no he sabido de tus pasos desde la brisa de enero.
Yo no he muerto, ni estoy más vivo
sin embargo a veces añoro tu infierno.

No se que sombras hayan engullido tus huellas,
no pretendo voltear a mirar la estela.
Si has venido buscado algo de eso,
vete sabiendo que solo existe el recuerdo.
En muchos aspectos ocurre que miramos atrás y casi con anhelo recordamos lo que fue. Es lugar común de todo aquel que bordee los 30 anhelar el libertinaje de la adolescencia, la ingenuidad de la infancia o el ímpetu de la mayoría de edad recién cumplida. Es frecuente y motivo de mucha charla el anhelo del amor que ya no esta, del que se fue, del que no pudo ser. No quiero abordarlo desde la mirada del llanto, ni desde el resentimiento, sino como la infancia, la pubertad envolverlo en un prisma colorido, casi alegre.
Porque en un momento uno cree que ya jamas podrá volver a avanzar, que todo carecerá de sentido, que no habrá nada nuevo, que no se puede volver a vivir lo mismo. Sin embargo como en todo, la vida nos demuestra que nos equivocamos, que siempre se puede seguir adelante mas no huyendo del pasado sino creciendo de las caídas y heridas. Y llega el día que podemos recordar con una sonrisa melancólica, sin dolor, sin odio, sin preguntarnos porque no...Ya sabemos porque no, sabemos porque nunca jamas también, pero mas importante que eso es saber porque si. después de todo cada foto de nuestro álbum mental deja una huella imborrable que nos define tal cual como somos. Negar nuestro pasado es negarnos la identidad...