20021108

Te recordare eternamente...

Eramos dos fantasmas en una noche entrada en años, apiñados en un rincon del viejo cafe. llenando el vacio de los años de ausencia con manojos de recuerdos. Anecodtas gratas de jovenes radiantes y joviales, historias tristes a la distancia, pero llenas de dicha en aquel momento.
Helena estaba hermosa, aun más de lo que recordaba, era una belleza que escapaba de su atractivo natural. No era por el audaz y ajustado vestido negro, que aentuaba su vertiginosa silueta femenina, nie le exquisito perfume de su piel, tanto tiempo anhelado en otras noches, ya olvidadas, de arrepentimiento. tampoco sus ojos acaramelados brillando entras las coloreadas sombras de sus parpados. No, no era eso lo que la hacia tan llamativamente irresistible. Aun a la distancia del tiempo ha pasado desde aquella fecha impresisa, recuerdo el halo luminoso, casi espectral, que envolvia a su cuerpo y el inusual brillo de su palida piel, semejante al de la luna. jamas la habia comteplado asi, ni en el más hermoso de mis sueños.
No se con precision si bebimos o comimos algo, apenas llego a evocar parte de los intensos dialogos que fluian entre nuestras bocas, donde entre lineas se dejaban ver sentimientos más profundos que el amor. no hacian falta las palabras, que solo decian cosas que amobs ya conociamos, pero creo que de otra forma no hubieramos podido expresar tantas cosas en aquel cafe entre tanta gente oyendonos y viendonos. Aunque no hablamos con las plabras sino a traves de ellas, nada de lo que deciamos tenia sentido más que para nosotros que entendiamos los mensajes del alma.
Así, poco a poco, los recuerdos dejaron de imponernos distancia. en ese momento nos fuimos lentamente acercando el uno al otro, enlazandonos con las palabras. Nuesrtos ojos se fijaron magnetizados los unos con los otros, las miradas penetraban nuestra fachada, viendo aquello que realmente eramos más alla del tiempo, los recuerdos y las imagenes. Luego la mesa ya no se interpuso entre los dos y nuestros seres quedaron a tan solo un suspiro del otro. Así permanecimos una sola palabra que nos transportó. Entonces el cafe y toda la ciudad desaparecieron, quedamos solo ella y yo bajo la complice mirada de las estrellas uy una luna gibosa anaranjada inspirada de amor.
Aquella noche perdida en el recuerdo nuestros ojos se cerraron, recorrimos la infima distancia que nos speraba en un segundo que duro un milenio y nuestros contornos se difuminaron fundiendose en una sola entidad, formada por almas gemelas. senti una energia extraña pero gratificante recorrer cada nervio de mi cuerpo, y abri los ojos para ver, tristemente, que ella ya no estaba alli. La mesa en la que nos habiamos reunido estaba ocupada por otras personas, y el cafe lucia muy diferente al que yo conocia. afuerala ciudad bullia en una opera avernal de autos y luces brillantes, con un mar de gente llendo y viniendo sin prestarse atencion.
Deje el lugar y me sumergi en la locura que ahora reemplazaba a la metropoli que conocia. Camine invisible entre la gente y rapidamente me desplaze a mi banco de escribir, que afortunadamente seguia siendo el mismo. Me sente y rememorando a la ya difunta Helena, a quien estupidamente abandone hace tantos años, en una ciudad parecida a esta pero algo menos moderna. Entonces vino a mi la ultima vez que la vi en aquel cafe de la esquina, antes de partir y no verla más. Entinte la pluma e inspirado en aquella noche escribi.
" Eramos dos fantasmas en una noche entrada en años...."