20080203

La gargola



Dando vueltas como un perro
Persiguiendosu propia cola
bebiendo su rabia gota a gota
ladrando en silencio su maldicion



Duerme intranquilo
con una espina en su corazon
Un espejo roto, intento de olvido
no pudo vivir sin ilusion



Mordisquea la luna de cristal
Abriendo una grieta en su garganta
Por donde se escapa todo su mal
su sangre se intoxica de viejos recuerdos
Dolor y odio por cada una de ellas
deformaron sus alas, corrompiendo la esencia.

Como un angel montruoso recorre las calles
sembrando lastima y horror



Ya no da vueltas como un perro
persiguiendo el color de su sombra
bebe gota a gota todo dolor
masticando en silencio su amor

El jardin de la memoria

El olvido es para muchos una bendicion que les permite alivianar el dolor y las culpas. No era asi para ella. Llevaba años de lucha contra el mundo sin bajar la guardia ni una sola vez, edificando una imagen indestructible y petrea, una coraza que no dejara que los venenos externos infestaan su hermoso interior. Alli dentro ella tenia el jardin de sus memorias, de sus alegrias, sus tesoros mas preciados, por eso el olvido se convertia en su peor enemigo.
Y ahora que la coraza habia caido, pues apesar de sus esfuerzos la erosion de los factores externos y la corrosion de los malestares internos habia ido con el paso de los años desgastandole, se hallaba asi vulnerable como un cangrejo sin caparazon. Ya no encontraba las fuerzas para luchar contra sus miedos, y el dolor la atormentaba invandiendola sin piedad. Tambien llego el turno en que el olvido comenzo a acosarla, como un fantasma oculto en los recovecos de su mente aun hacendosa, comenzo a hacerse presente.
De pequeña siempre tuvo una recurrente pesadilla, en la cual todo a su alrededor se convertia en pequeñas esferas blancas, estas conformaban todos los objetos, entonces de la nada aparecia una esfera negra, que como en el Go, iba convirtiendo poco a poco las esferas blancas en negras, asi rodenadola y acosandola. entonces se sentia afixiada, aterrada, temia convertirse en una mancha negra, perderse en la negrura. Su mal fue desperdigandose como esa mancha, y poco a poco se fue apoderandose de ella, arrastrandola a sus tinieblas. Lo ultimo que tenia eran sus recuerdos, por eso cuando estos comenzaron a perdersele, como en las pesadillas se sintio afixiada, aterrada. deseaba salir, escapar. No habia donde.
Pero hasta ultimo momento siguio luchando, y era comun verla revisando viejas fotos, relatando las anecdotas que le habia hecho una hermosa persona feliz en sus mejores dias. Por un tiempo consiguio volver a brillar de esta forma. hubo una mañana en que la visite y ya no supo quien era yo, intente no darle importancia, con calma le fue hablando, intentando remover las esferas negras de su mente, para que permitieran paso a que la luz ingresase una vez mas en aquel bello jardin de recuerdos. Pero sin embargo al parecer todas las flores estaban marchitas, el miedo se habia apoderado de todas ellas, debilitandolas y la oscuridad habia hecho el resto. Le tome la mano y sonrio, oculte mis lagrimas tras una gafas negras, al tiempo que le ayudaba a levantarse de su camastro. No acepto mi ayuda para abordar la silla, su orgullo aun seguia intacto, y asi fue hasta su ultimo momento. Salimos afuera, el sol bañaba su cuerpo mancillado como una bendicion y como una niña ella sonreia. Atesoro aun esa imagen en mi propio jardin de recuerdos hermosos, la abrace y me despedi. Ya mis lagrimas no podian ser contenidas por nada en el mundo, debia viajar por un tiempo y algo en mi me decia que no podria contarle mis aventuras al regreso. Lo ultimo que le dije susurrandole al oido fue: No te preocupes ya le has ganado al olvido, mientras siga con vida me encargare de llevar a todas partes tu recuerdo.
No se si mi lirismo sirviera de algo, solo me consuela saber que sus ultimos momentos fueron carentes de dolor y lucha. Quisiera creer que fui capaz de brindarle la paz, que pude devolverle todo cuanto me habia brindado a lo largo de nuestras vidas plantando la flor del amor en su jardin. Demostrandole asi que a veces vale la pena que algunas cosas penetren nuestras defensas, como vale la pena que alguna oruga invada una rosa, para que esta pueda llegar a conocer la belleza de las mariposas.