20100507

El sueño argentino

...El estadio estaba vacio, en el campo de juego se amontonaban hacia el circulo central un grupo de figuras, desde la distancia del banco de suplentes podia dintiguir algunas. Veron con su calva, al gordo Diego hablandoles, un Messi de cara de nene que quiere ir a jugar a la play pegadito al su lado, otors tantos elogando sentados en el verde cesped de franjas transversales.
Y yo entraba a la cancha vestido con el mismo equipo de los jugadores, con la gloriosa enseña de lña patria junto al corazon. Mi viejo me marcaba el paso desde adelante, sacando de mi distraccion.
Recorrimos el campo al tiempo que los jugadores comenzaban el calentamiento, no era dia de partido pero se trataba de la primer practica de reconcimiento de terreno. Yo era parte, me sentia parte, aunque mi tarea era otra, sin embargo no podia evitar soñar con que quizas existiese la posibilidad, que hiciera falta uno y el deigo se confundiera y me mandara a la cancha.
No dejaba de pensar en esto mientras hacia las mediciones de energias del area chica, miraba el arco y me imaginaba gritando un gol contra Brasil, convirtiendome en gloria del pueblo. Mi viejo recitaba salmos del gauchito gil o algo por el estilo por cada metro cuadrado de campo, yo tomaba lecturas y las registraba. Eramos algo asi como la division paranormal de la seleccion nacional, claro que para guardar las apariencias mi viejo hacia de aguatero suplente y yo del jugador numero 23.
Cuando toco ir hacia el arco contrario, los muchachos, esos heroes paganos con el don de despertar la fé de un pueblo sin esperanzas (y tambien de sumirlos en la más horrenda depresion), estaban probando tiros contra Romero, en una agarra y me tira la pelota al pie, como invitandome a desafiarlo, yo me quedo pasmado mirando su sonrisa socarrona e imaginado que si hago bien esta quizas el Diego se entusiasma con la idea de ponerme. Mido la trayectoria, un pelotazo con curva directo al angulo imagino, el arquero mas tirado hacia el palo cercano a mi o llegaria ni loco. Suelto el medidor, me descuelgo el bolso. En torno al area estan los demas, siento la presion de sus miradas, algunas riendose de la situacion, otros preocupados, la mayoria alentandome a cumplir el sueño del hincha. No tomo carrera ni nada, pongo el pie derecho apenas a un paso de la pelota y tiro la zurda hacia atras, como hacia Oliver Atom en los campeones y he practicado toda mi infancia. Descargo el puntapie reservando la cara interna para acariciar el balon, casi para darle con el arco del botin, y que salga girando sobre su propio eje como una luna en orbita de colicion con el angulo izquierdo. La gradas estan vacias, el silencio que dura una fraccion de segundo se hace presente en mis oidos como una explosion a la inversa. El choque de mi pie contra el balon retumba en toda la region, como un trueno que hiende el pesado aire de la tormenta. En camara lenta veo la pelota salir hacia su destino, Romero ya sin su sonrisa la sigue con la mirada preparando el cuerpo para saltar como un puma sobre su presa. La curva se va cerrando casi convirtiendose en recta y la potencia se queda en leve caricia, lo que se dice un zapallazo a la manos del arquero.
La gloria se esfuma, los muchachos me aplauden por cortesia, Messi y el Diego siguen habloando sin siquiera desviar la mirada un instante. Las luces del estadio esperanza se me apagan estruendosamente. Mi viejo me palmea el hombro alcanzandome el bolso y el aparato. Todo retoma al curso natural, pero dentro mio una voz no se acalla, esa que dice: "Cuando le cuente esto a los pibes, no lo vana poder creer, me atajo un pelotazo Romero"


Quienes me conocen saben que no solo apenas me apasiona el futbol, sino que realmente soy bastante opositor de esto de considerarlo la pasion argentina. Detesto la estupidez de fanatizarse al punto de considerar realmente parar el mundo solo para ver un mundial que no significa nada de nada en la vida real y cotidiana. Sin embargo hoy soñe esto que relate arriba, al despertar obviamente me sorprendi. He soñado que jguaba al futbol en ocasiones, de hecho me he despertado dandole una patada a la pared marcando un gol imaginario, pero esta cuestion de sentir tan vivido este sentimiento futbolero pre mundial fue tan fuera de mi, que me llevo directamente a pensar que definitivamente la publicidad nos afecta en lo mas interno de nuestras cabezas, que nos meten sueños, anhelos, pasiones como quien tienta a un gordo de alma con una barra de chocolate rellena de dulce de leche. Y si esto me pasa a mi que soy el antifutbol, el que se aburre a los minutos de partido y cambia al canal de dibujitos animados. Me pregunto: ¿Que lograran con aquellos que tiene a la pasion por ley?
¿Les venderan direct tv, plasmas, viajes a sudafrica, revistas especializadas? Al parecer es asi, la fiebre mundialista es un hecho, y lo peor es quizas, que no solo alcanza para vendernos cosas materiales inservirbles, sino que tambien sirve para hacernos tragar sapos, para meter bajo la alfombra la basura por al menos 6 meses. No olvidemos que paso en la vida real que mientras un pueblo festejaba un triunfo que era como la revolucion de mayo sus hermanos, padres, hijos y nietos gritaban en prisiones "Libertad".

20100503

No los necesito

Cuando tenia alrededor de 17 años consideraba seriamente el retirarme de la vida para recluirme en la lejania, en algun tipo de comunidad neo hippie. Levantarme a las 5 am alimentar los animales, cosechar la huerta organica y esas cosas. Como dice la biblia: "ganarme el pan con el sudor de mi frente". No es que desmereciera a la clase obrera, mucho menos los jerarquicos, cada uno consigue lo suyo de la manera que sus medios le permiten. Lo que si detestaba era la manera en que los valores sociales tambaleaban y se cotizaban en la bolsa, aborrecia el "Dios Capital".
Nunca fui comunista, sino meramente un romantico ideologico, que consideraba que la civilizacion se habia ido muy lejos de si mismo. Veia las caras de las personas completamente transformadas por mascaras sin emocion, o con una apatia palpable, que se extendia como neblina londinense.
Yo no queria eso, no queria traicionarme, queria un mundo sin fronteras, la hermandad del ser humano como profetizaba el gran John desde su piano. Ser padre fue el primer cachetazo que la vida me dio respecto a la vida misma, me hizo abrir los ojos y dejar el idealismo banal, la ensoñacion. Poco a poco me tranforme en uno más, me deje llevar por la marea, vesti mi mascara y crei que la libertad solo era posible a un alto precio. Con el tiempo y gracias a más cachetadas de la vida fui dandome cuenta que no solo no era eso, que no encajaba ni jamas lo haria, que aun siendo el vecino de enfrente que parece igual a los demas tengo mis pequeñas cosas que me hacen absolutamente diferente (todos somos un poco asi) y tambien me di cuenta que no necesito nada de lo que tengo. No necesito un techo, ni un auto, ni una notebook, muchos menos de internet, ni siquiera necesito de 100 pesos para salir y divertirme.
Todas esas cosas no son más que meros caprichos, como las golosinas o los postres. Son detalles que sirven para aliviar, para distraer, para relajar. No quita que tambien ayuden a pensar, a estar con un mismo o con otros.
Pero el punto es que: No las necesito.
Ni yo, ni ninguno de ustedes...